Representaciones, escalas e identidades afrodescendientes en la era digital

7 minute read

This article was orginally published in the Journal Afrolatinoproject Org in 2013. Unfortunatelly, the site is currently down. This speaks about the fragility of digital projects developed to document the Afrolatinx experience as well as the lack of resources to sustain some of the projects that emerge. However, Afrolatino project continues to have a web presence through its Youtube channel.

Representaciones, escalas e identidades afrodescendientes en la era digital.

============================================================================

Búsquedas personales, proyectos globales e interconexión

Los temas relacionados con las culturas afrodescendientes y africanas parecen estar en la agenda del mundo actual. No en vano la Organización de Naciones Unidas en su cumbre de Durbán declaró el 2011 como año internacional de la afrodescendencia; así mismo, gobiernos e instituciones alrededor del mundo parecen estar cada día incrementando más su interés por el tema, así como por sus implicaciones políticas, históricas, sociales, económicas y culturales , etc. Sin embargo, la pregunta por la identidad, el patrimonio, la representación y la auto-representación siguen rondando a los sujetos clasificados, reconocidos y auto-reconocidos en esta categoría cultural global. Tal como lo propuso Frantz Fanon desde el psicoanálisis y desde la perspectiva poscolonial de sus escritos, el hombre negro siempre se preguntará y se cuestionará acerca de su negritud. Si esto lo ponemos en el doble contexto de lo racial y lo étnico, deberíamos afirmar entonces que el hombre afro-descendiente se cuestiona constantemente sobre su afro-descendencia.

Mi caso, entonces, como afrodescendiente, afrolatino, colombiano, latino, latinoamericano, negro, bogotano, etc., no ha sido distinto. Me he preguntado por esas identidades que, a veces impuestas, otras veces aceptadas, marcan nuestro camino. Algunas veces como búsquedas personales, otras como cuestionamientos a las clasificaciones impuestas por ‘otros’, por la tradición, dichas preguntas han alimentado mis procesos de reconocimiento y auto-reconocimiento cultural, social, académico y personal. Dichas preguntas me han llevado desde Colombia -una sociedad que intenta promover el reconocimiento multicultural como una forma de volverse moderna y contemporánea, sin importar la invisibilización histórica de sus múltiples culturas- hasta Canadá –una sociedad multicultural en la que la diversidad se convierte en slogan publicitario de un producto que a veces no existe. Ese viaje –físico, simbólico y cultural en general- me permitió explorar algunas preguntas de larga duración que acompañan al hombre negro, al afrodescendiente, y, asimismo, preguntar y responder nuevos cuestionamientos.

Esas nuevas preguntas se convirtieron en proyectos de investigación, y las respuestas en acciones concretas. Con la primera pregunta, desarrollé un recorrido por discursos, formas de representación e imágenes que no estaban tradicionalmente relacionadas con lo afrodescendiente, pero que, tras revisar, se mostraban como constituyentes de una imagen universalizada, cambiante y con diferentes niveles. ¿Qué es lo afrodescendiente y lo africano en términos artísticos durante la globalización contemporánea?, fue el cuestionamiento que comenzó a rondarme y a convertirse en motor de búsqueda. Con un rastreo por obras artísticas desarrolladas tanto por afrodescendientes como por no afrodescendientes, pero relacionadas de alguna manera con dichas culturas, emprendí una exploración a través de cientos de documentos. Desde los discursos dramáticos y cómicos del siglo XIV y XVI en la península ibérica, pasando por las apropiaciones de lo africano y lo afrodescendiente por parte de las vanguardias tanto europeas como latinoamericanas, hasta las apuestas literarias y pictóricas de autores como Figari, Wifredo Lam, Manuel Zapata Olivella, Pilar Barrios, Quince Duncan, etc., me encontré envuelto en un amplio número de imágenes, discursos y posiciones que, desde mi intuición, revelaban las bases de esa imagen global de lo afrodescendiente. Desde luego, esta era sólo una perspectiva: la del arte. Pero lo importante era cómo hacer que esa intuición tuviera una forma particular. La respuesta la encontré en herramientas digitales contemporáneas. Lo que estaba viendo, las relaciones remotas entre imágenes, objetos, autores, textos, etc., formaban una red. La mejor forma de representarlo: mapas de tópicos, programados a través de lenguaje natural. El resultado: un modelo visual, basado en información diversa, que adoptó el nombre de “red de representaciones artísticas de lo afrodescendiente”. Es decir, una red de textos, autores, imágenes y representaciones que, relacionados entre sí, habían dado forma a diferentes discursos sobre lo africano y sobre lo afrodescendiente. Desde luego, las culturas afrodescendientes no se restringen a los elementos de la tradición letrada, puesto que poseemos otras formas de guardar información cultural y, sobre todo, de innovar con la información poseída. Sin embargo, la tradición letrada ha marcado, históricamente, algunas imágenes, imaginarios y estereotipos que han determinado y siguen determinando las formas de ver, de verse y de ser representados de las y los afrodescendientes. Asimismo, es claro que el arte en muchos casos es visto como entretenimiento, pero cuando se habla de lo africano, de lo afrodescendiente y de las culturas negras, las expresiones artísticas son inseparables de las expresiones políticas así como de las luchas sociales. En ese sentido, el modelo de “la red de representaciones artísticas de lo afrodescendiente” se constituyó en una imagen, una escala particular de una red más amplia referente a las representaciones y auto-representaciones de lo africano y lo afrodescendiente en otros ámbitos de la vida.

Esa red me permitió ver lo afrodescendiente y lo africano como un sinnúmero de representaciones en relaciones complejas (es decir, no necesariamente lineales). Una red con diferentes escalas y niveles de representación dependiendo de las locaciones, los actores y los contextos. Es decir, esta red representaba las complejidades de las identidades tal como han sido explicadas por Stuart Hall y otros investigadores del asunto. Pero la pregunta que quedaba sin responder tenía que ver con ¿Cómo artistas, escritores e intelectuales contemporáneos se apropian de esas imágenes, de esa red, para generar innovaciones, continuidades y rupturas en las representaciones y auto-representaciones de lo africano y lo afrodescendiente? Responder la pregunta no fue un proceso sencillo y que terminó con las primeras averiguaciones. Yo diría que es una actividad permanente que llevará a los interesados por varios lugares, trabajos y personas. Mi decisión fue mirar el asunto en locaciones complejas por sus proceso culturales. Así que seleccioné artistas, músicos y escritores afrodescendientes contemporáneos y, en muchos casos, marginales, de países como Colombia, Canadá, Estados Unidos, Puerto Rico, Brasil, España y Guinea Ecuatorial. Los resultados: variados y significativos: a) diferencias de representaciones de acuerdo a los contextos nacionales o transnacionales; b) ruptura con imágenes que en algún momento fueron consideradas como típicamente africanas o afrodescendientes; c) invención y re-invención de las ideas sobre África y sus diásporas como formas de adecuar los elementos de la red de discursos sobre dichas culturas a los contextos nacionales o inter-nacionales; d) lo africano y lo afrodescendiente como un espacio discursivo móvil del cual se entra y se sale de acuerdo a los contextos, los agentes, las memorias y los intereses (sociales, políticos, culturales, educativos, artísticos, etc.); e)exaltación y liderazgo de lo femenino dentro de una red cultural tradicionalmente representada desde una perspectiva patriarcal y masculina. Finalmente, uno de los elementos más interesantes tuvo que ver con el uso y la interacción que estos actores contemporáneos desarrollan con herramientas digitales, usadas no sólo para llevar a cabo sus representaciones de lo afrodescendiente, sino, sobre todo, para difundir sus trabajos y establecer redes de contacto.

A partir de este último hallazgo han surgido un sinnúmero más de perspectivas, iniciativas e ideas. Una de ellas tiene que ver con preguntarse por las formas de representación y autorepresentación de activistas, artistas y escritores afrodescendientes en lo que ha dado en llamarse la era digital. Desde luego, el uso de redes sociales, telefonía móvil, redes de video, así como herramientas digitales de representación y auto-representación, ha permitido establecer unos procesos de empoderamiento, resistencia y conservación-innovación en los patrimonios culturales. Este proyecto es una idea que comienza a concretarse con investigación inicial, discusiones y participación en eventos diversos donde se pueden debatir y enriquecer estas ideas. Es por ello que el espacio de este magazín y del proyecto Afrolatin@ es muy importante, en la medida en que es posible establecer nuevas conexiones y nuevos escenarios de debate y construcción.

Es innegable el poder de lo digital en la contemporaneidad. Yo lo he experimentado, desde mis búsquedas personales hasta las preguntas profesionales en las que se han convertido los proyectos descritos. No estoy hablando de las promesas incumplidas de lo tecnológico, ni de la división en cuanto al acceso a tecnologías inalcanzables para personas a las que se les ha denegado el acceso a derechos y beneficios básicos. Estoy tratando de mostrar la potencialidad de unas herramientas que, como las contemporáneas, invitan a la producción más que al consumo, invitan a la creación más que a la contemplación. La pregunta entonces es ¿Qué están haciendo las culturas denominadas y autodenominadas afrodescendientes para producir sus propios discursos, imágenes y representaciones a través de dichas herramientas? Lo importante no es la tecnología en sí misma sino el uso que hagamos de ella en función de nuestros proyectos personales, culturales, sociales, locales y globales. La red de representaciones artísticas de lo afrodescendiente y de lo africano me enseñó que las conexiones de esas culturas han existido desde siempre, pero no son exclusivas, sino que se articulan con otras, se superponen y se rearticulan. Asimismo, me enseñó que las diferentes escalas de representación se pueden potenciar a través de la construcción de redes concretas, reales, en las que los sujetos afrodescendientes se comuniquen y establezcan proyectos alternativos de gobierno, representación y diversidad. Lo importante entonces es aprovechar el momento, pasando de las búsquedas personales a proyectos globales de conexión e interconexión.

Categories:

Updated: